La distopía twitteriana

En un mundo utópico, las redes sociales son libres…

Aunque parezca poco realista, esta idea causó revuelo en 2015 con un movimiento de las redes sociales que pedían libertad.  El problema comenzó cuando una Tweetstar conocida como @barbijaputa fue “expulsada” de la plataforma cuando le quitaron su cuenta a través de las suspensiones automáticas que no comprueban realmente si las miles de denuncias de cuentas al día son legítimas o no. Ella sólo tuvo que crearse una cuenta en Quitter y hacer un llamado a sus seguidores para mudarse con ella.

En un principio se decía que esta nueva “red social” sería la ganadora del trono logrando desbancar a Twitter de su lugar. Sin embargo, se convirtió en una iniciativa que duró poco tiempo. Hoy en día las noticias no mencionan nada de Quitter, al parecer ha sido absorbida en la inmensidad de contenidos digitales y los usuarios han regresado a la tranquilidad y comodidad que les brinda el pajarito azul.

La pregunta importante que se tiene que hacer es, ¿cuál es el mensaje detrás de la aparición de estas plataformas libres?

En primer lugar, debemos expandir el tema sobre qué es Quitter y de dónde surgió. Esta es una red de software libre, con lo que queremos decir que su código fuente se encuentra abierto y disponible para que cualquier desarrollador la pueda hacer propia, incluyéndole mejoras que son de beneficio para toda la comunidad que quiera hacer uso de la plataforma. Algunos ejemplos de softwares de este tipo son Firefox o Linux y tienen como objetivo es permitir su uso, modificación, o redistribución de forma libre.

De esta forma, se consigue que empresas, usuarios y programadores se involucren en un continuo estudio del funcionamiento del programa, con un claro objetivo en común: mejorarlo. Algunas de sus ventajas son que logra llevar a cabo un eficiente proceso de detección de errores, correcciones e implementación de nuevas características. Asimismo, uno de sus rasgos más atractivos es que no necesita de inversión de capital, pues no exige un gasto en la compra de sus licencias.

Ahora bien, este tipo de software no era tan común en redes sociales, ya que el principal objetivo de estas se ha convertido en generar mucho dinero a través de la publicidad y de la generación y venta de datos de los usuarios, lo cual es la antítesis de todo lo que propone el software libre.

Con esto, surge una red llamada GNU Social (/ñu social), la cual es la cabeza de las ramas que han surgido de ella, dentro de las cuales está Quitter.no, Quitter.zone, Quitter.se y muchas más. GNU Social es un sistema de microblogging libre y descentralizado.

Esto quiere decir que, además de tener el código abierto, es descentralizada porque no depende de un servidor central.

Por ejemplo, yo puedo unirme a la parte de Quitter.no y aún así me puedo comunicar y ver la cuenta del que tiene su usuario en Quitter.zone, contrario a lo que pasa en Facebook o Twitter, en donde sólo puedes tener contacto con las personas que tienen la misma red que tú. Igualmente, en todas las ramificaciones que tiene GNU social, ni siquiera tienes que abrir una cuenta para poder ver el contenido, ya que tiene una línea del tiempo (con una interfaz muy similar a Twitter) en donde se pueden ver los temas más relevantes de manera pública, sin permitir la censura o la prohibición de ningún tipo. Así se definen los usuarios de Quitter:

“Somos una federación de microblogueros que, como tú, están motivados por ética y solidaridad y quieren abandonar los servicios centralizados capitalistas”.

Algunas de sus particularidades más emocionantes son que permite un mayor número de caracteres, no permite la censura, no tiene publicidad, fomenta la comunidad colaborativa, que no tiene “puertas traseras” y ofrece en general una mayor privacidad para todos (no necesitas ingresar con tu nombre o datos personales).

Ahora bien, en 2015, el rápido crecimiento de usuarios específicamente en el nodo de Quitter hizo que la red se saturara de los desertores twitterianos. Sin embargo, después de un tiempo al parecer los “novatos” se cansaron de toda la nomenclatura geek (‘OStatus’, ‘StatusNet’, ‘GNU Social’, etc) que se usaba y decidieron abandonar la zona libre.

El panorama es incierto, a pesar de ese momento, plataformas como GNU/Linux se han fortalecido, promulgando la idea del software abierto, fomentando la creación de grupos sociales relevantes, con lo cual han conseguido generar un modelo de uso social de la tecnología al servicio de una cultura de la información. Por el contrario, están las redes sociales más conocidas, quienes cada vez causan mayor revuelo con los temas de violación a la privacidad, impedimento de la libre expresión, comercialización con los datos de sus usuarios y temas que van incluso más allá de lo que nos podemos imaginar.

El vertiginoso desarrollo de la tecnología hace que surjan día a día cuestiones sobre su ética, su uso y su control, especialmente el que tienen sobre nosotros. Por ello cada vez más frecuentemente aparecen iniciativas como GNU Social, como resultado de la inconformidad de las personas ante el descarado uso de nuestros datos para beneficio de las compañías que han llegado a la cima del mundo a costa de su comunidad.

En una distopía como 1984 de George Orwell, las personas son observadas y monitoreadas todo el tiempo por el Gran Hermano que todo lo ve y todo lo controla a su conveniencia. ¿Es eso realmente tan alejado de lo que vivimos hoy en día?

Un mundo en donde tenemos dispositivos móviles atados a nosotros las 24 horas del día que tienen registro de todos nuestros movimientos, conversaciones y casi hasta de nuestros pensamientos, y, lo peor, que hacen uso de esa información para vendernos productos que no necesitamos sólo con el fin de hacernos sentir contentos de pertenecer a la economía capitalista y de consumo desmesurado.

Las personas ya no están tan conformes con esto, y en una utopía perfecta, algún día todos perteneceremos a redes sociales como Quitter, que no nos obligan a nada y que nos dejan respirar del constante bullicio publicitario y simplemente ser… libres.