Please enable javascript to use this site.
· OpenID

Link to The Unofficial
GNU social User Manual


Quitter.no is not a service and you are not a customer here. We are a small part of a bigger social change, creating a large decentralized community. This means that we don't have to be neutral toward the content on our GNU social instance. If you don't like the direction this instance is going, you are free to move to another instance or start your own. You will still be able to follow and be followed (and blocked) by users on this instance.

In constrast to the top-down authority of commercial social media, this creates a kind of flat power structure. We are enabled to protect eachother from harassment and opression, but without censorship.

On this instance, users who harass others will be removed. We also take a strong stance against e.g. racism, sexism, ableism, homo- and transphobia. Such expressions make the site unsafe for other users, and in practice limit their freedom of speech.

The Public Timeline is considered an especially sensitive place. It is what new users see, and all registered users will see the posts published there. Moderators can exclude users from appearing in the public timeline it at any moment, without warning, permanently or temporarily. Consider it a privilege to be published in the public timeline, not a right. If you are excluded from the public timeline, you can still use all other features on the site just like any other user.

Advertising and commercial entities are not allowed on this instance. We are completely non-profit and all our expenses are payed for by donations from individuals.

GNU social TOS

  1. Ricardo (rgb@quitter.no)'s status on Tuesday, 17-Oct-2017 10:16:39 CEST Ricardo Ricardo
    In conversation from web

    Attachments

    1. Hacia un mundo sin antibióticos

       

      El amplio y creciente uso de antibióticos en la ganadería industrial es motivo de gran preocupación ante la cada vez mayor amenaza de las resistencias bacterianas. El problema es de tal magnitud que el año pasado la Asamblea General de la ONU reconoció que la principal causa de estas peligrosas resistencias se debe al uso generalizado e inapropiado de antimicrobianos en animales de engorde, hecho que tiene ya un fuerte impacto en la salud y cada vez en mayor medida en la vida de los ciudadanos. El corolario es que, si no se toman pronto las medidas pertinentes, caminamos hacia un mundo sin antibióticos y por tanto, a un desastre sanitario de proporciones épicas.

      Y sobre este más que importante asunto, que en la actualidad no sólo afecta a la economía a escala global (puesto que la ganadería industrializada es uno de los pilares sobre los que se sustenta el actual orden mundial), sino que tiene importantes repercusiones sanitarias que podrían afectar grave y muy negativamente a la medicina científica tal y como la conocemos en la actualidad, la prestigiosa revista Science acaba de publicar un interesante estudio sobre la imperiosa necesidad de reducir al máximo el actual uso casi indiscriminado de antibióticos. En él los investigadores, recopilando datos de unos 40 países, pudieron estimar en 131.000 toneladas el consumo de antibióticos para uso ganadero realizado en el año 2013 en todo el mundo. Teniendo en cuenta que en la actualidad poblamos la Tierra unos 7.000 millones de seres humanos, la más simple aritmética indica que esas cantidades serían equivalentes a repartir 2 gr de antibióticos a todos y cada uno de los habitantes del planeta.

      Pero en general las medias sirven para poco, teniendo en cuenta la alta dispersión del consumo de carne entre las diversas naciones, ya que hay que tener en cuenta que en el mundo desarrollado el consumo per cápita de carne ronda los 100 kg/año (por ejemplo 97 Kg para España) con países con consumos mayores, como es el caso de Australia (111 Kg/año) y los siempre ganadores EEUU con sus más de 120 Kg anuales, tal y como indican los datos extraídos de la Wikipedia relativos al año 2009.

      Y por el contrario, en gran parte del Tercer Mundo este consumo no supera los 10 Kg y año, con naciones tan pobladas como Indonesia (255 millones de habitantes), Nigeria (180 millones) o Etiopía (100 millones). Y no digamos si comparamos con los habitantes más vegetarianos del mundo: bengalíes (167 millones) o indios (1.200 millones) que únicamente consume unos escasos 4 kg de carne al año,

      las cifras corregidas para los habitantes del rico Occidente serían de entre unas 10 o 25 veces mayores es decir, estaríamos hablando del equivalente a 20-50 gr/año de antibióticos per cápita; algo suficiente como para dar varios tratamientos completos de antimicrobianos al año a todos los habitantes de las naciones desarrolladas. Todo un despropósito se mire como se mire. Y entre esos estados, en donde se administra de manera casi compulsiva antibióticos a todo bicho comestible, España tiene el más que dudoso honor de conseguir la medalla de bronce,

      seguida muy de cerca de Italia y sólo detrás de China y Corea del Sur, que sus convecinos del Norte con sus 13,4 Kg/año de consumo se encuentran en el pelotón de los menos carnívoros, aunque sorprendentemente bastante por encima de esas 15 naciones que no llegan ni siquiera a los 10 Kg per cápita de consumo animal.

      Y este problema no hace más que crecer puesto que, en el estudio anteriormente comentado, los autores indican que las previsiones es que para el año 2030, es decir para dentro de poco más de una década el consumo de antibióticos utilizado en el engorde del ganado habrá aumentado más de un 50% hasta la casi inimaginable cifra de más de 200.000 toneladas que se consumirán anualmente en la mencionada fecha.

      Y por supuesto, este uso indiscriminado de antibióticos en la cabañas ganadera y piscícola industrializadas tiene unas más que inquietantes consecuencias. Como se administran habitualmente añadidos a los de piensos, por lo que pasan directamente al intestino, y muchas veces en patrones de dosis subterapéuticas,  acaban promoviendo muy rápidamente la aparición y evolución de resistencias tanto en animales de granja, como por supuesto en humanos, de tal manera que antibióticos de último recurso como la colistina (de la que hablé en una entrada previa) están perdiendo su poder antimicrobiano, dejando casi de facto a la humanidad sin este tipo de valiosos medicamentos.  Por todo ello, según datos del CDC estadounidense sólo en los Estados Unidos cada año se infectan con bacterias resistentes a los antibióticos al menos 2 millones de personas, de las cuales unas 23.000 acaban muriendo como resultado directo de estos patógenos altamente evolucionados. En el viejo continente las cosas son parecidas, ya que según la propia Comisión Europea, las muertes causadas por bacterias multiresistentes serían de unas 25.000 al año y los costes asociados a dicha plaga sanitaria rondarían el billón y medio de euros anuales.

      Para hacerse una idea de la magnitud del problema, en EEUU y en la Unión Europea mueren al año en accidentes de tráfico unas 34.000 y 27.000 personas respectivamente. Y sin embargo, mientras no pasa una semana en que todas las cadenas de TV nos informen puntual y hasta obsesivamente del número de accidentes y de víctimas producidos por el tráfico rodado ¿alguien se acuerda de la última vez que se informó en “prime time” de un fenómeno que está socavando las mismas bases del sistema sanitario? porque no hay que olvidar que sin antibióticos todos los procedimientos quirúrgicos se verían más que afectados, aumentando la gravedad y la estancia hospitalaria de los enfermos. Y eso sin contar con que millones de infecciones, que ahora se curan en casa con estos potentes medicamentos, acabarían colapsando la actual red hospitalaria de cualquier país desarrollado, porque muchos de esos enfermos necesitarían ser ingresados.

      Y tal y como indica ese mismo informe de la Comisión Europea el problema es global ya que:

      La mortalidad mundial actual por resistencias microbianas sería de unos 700.000 decesos al año. Se calcula que la inacción [en este tema] generará millones de muertes anuales a nivel mundial y para el año 2050 las resistencias microbianas tendrán el potencial de convertirse en una causa de muerte más común que el cáncer.

      [Inciso: ver P.D. 2 al final del texto] Por todo ello y como el problema es de tal magnitud que, no sólo la OMS ha publicado recientemente una lista de 12 familias de bacterias resistentes a casi todo, contra las cuales es necesario desarrollar de manera más que urgente nuevos antibióticos, sino que incluso algunos políticos estadounidenses han propuesto una ley para dedicar el próximo año 2.000 millones de dólares del fisco estadounidense a premiar a las mejores innovaciones en materia de antibióticos. Esperemos que dicha normativa llegue a un final feliz.

      Aunque desgraciadamente el trasfondo va mucho más allá del mero desarrollo de nuevos compuestos antimicrobianos ya que, o se cambia el actual modelo global en donde únicamente prima el aspecto económico a corto plazo (sacando por tanto del libre mercado estos más que valiosos medicamentos para que sean dispensados sólo a humanos y bajo estricta prescripción médica) o no servirá de nada si dentro de unos años se descubren o inventan nuevos antibióticos, porque en poco tiempo aparecerán nuevas bacterias superevolucionadas y resistentes a ellos en cuanto varios miles de millones de cerdos o pollos de las macrogranjas o salmones de las megapiscifactorías sean alimentados de manera regular con esos nuevos prodigios de la ciencia y la tecnología médicas.

      P.D. 1

      Por todo ello, además habría que incidir en la educación, ya que parece más que evidente la necesidad de una asignatura sobre evolución biológica en todos los niveles educativos, pero sobre todo para aquellos estudiantes de carreras de “letras”, estudios que acaparan luego los resortes del poder tal y como indica la figura de la izquierda, en donde se reflejan las titulaciones más comunes entre los miembros del Congreso de los Diputados español.

      Porque en un mundo que cada día depende más de los avances científicos y de su comprensión para la supervivencia de la sociedad, no podemos dejar que cuasi analfabetos científicos sean los encargados de tomar las decisiones importantes, ya que entonces el desastre está más que asegurado.

      P.D. 2:

      En 1945 se publicó en el New York Times el artículo “El descubridor de penicilina analiza su futuro” en donde el mismísimo Fleming alertaba:

      La mayor posibilidad del mal en la automedicación es el uso de dosis demasiado pequeñas, de modo que, en lugar de aclarar la infección, los microbios se “eduquen” y se genere una resistencia a la penicilina, que puede ser diseminada a otros individuos y tal vez de allí a otros hasta que lleguen a alguien que tenga una septicemia o una neumonía que la penicilina no pueda salvar.

      Y esta no era una advertencia meramente hipotética ya que el propio Fleming había observado tempranamente en el laboratorio que la exposición de distintas especies bacterianas a cantidades subterapéuticas de penicilina producía en un corto espacio de tiempo la aparición de cepas bacterianas resistentes a este tan valioso antibiótico. Es más, siguiendo una ética científica impecable el Dr. Fleming indicaba taxativamente en el mismo artículo que

      En tal caso la persona irreflexiva que juegue con el tratamiento de la penicilina es moralmente responsable de la muerte del hombre que finalmente sucumba a la infección por el organismo resistente a la penicilina. Espero que este mal pueda ser evitado.

      En resumen, ya que el deseo de Fleming ha quedado más que incumplido, sería de justicia que los cientos de miles de muertes que a día de hoy se producen cada año por esta mezcla de ignorancia científica y avaricia corporativa (y tal y como tan certeramente indicaba Fleming hace ya 72 años) deberían ser investigadas como casos de negligencia criminal y por tanto, ser perseguidas como crímenes contra la Humanidad por el Tribunal de La Haya, puesto que objetivamente matan al año a más inocentes que muchas guerras.

      Entradas relacionadas:

      Videos relacionados: